Alimentación vegana

El renacimiento de cultura plant-based

alimentacion vegana

No se trata de una novedad, un esnobismo o una moda. La alimentación vegana tiene sus primeros esbozos en las culturas de la antigua India y Grecia.

Los grandes filósofos de aquella época practicaban el principio del veganismo -la abstinencia de consumo de alimentos de origen animal- como una forma de respeto por otras formas de vida, algo que incluso perdura hoy en día como sello distintivo de la cocina budista vegana.

Por cientos de años la alimentación en base a vegetales fue la base de muchas poblaciones y en algunos países que vivieron años de guerras y hambrunas, la proteína animal era considerada un lujo.

A principios del 1900, la producción de alimentos comenzó a crecer exponencialmente con la idea de salvar al mundo del hambre.

Esto llevó al desarrollo de un sistema agropecuario cada vez más abusivo, y pasamos de los animales pastoreando libremente en granjas familiares al confinamiento en jaulas y feedlots.

El sistema de producción de alimentos deja a su paso un rastro de suelos agotados, consumo desmedido de agua, contaminación ambiental, sufrimiento animal y enfermedades que podrían ser evitables.

Es en el marco de esta situación donde el veganismo suma puntos con argumentos irrefutables:

  • productores que entran en el círculo vicioso de los agrotóxicos
  • el medio ambiente contaminado directamente por químicos o por emisiones de gases que incrementan el calentamiento global
  • el sometimiento animal
  • y el uso indiscriminado de antibióticos.

Lo cierto es que seguimos consumiendo productos animales a un ritmo que es completamente irracional y con un costo ambiental irreversible, como si los recursos del planeta fueran infinitos, mientras sabemos perfectamente que no lo son.

Tendencia vegana

Sin embargo, hace unos 10 años, entre debates éticos y preocupaciones medioambientales, el consumo de productos animales empezó a ser profundamente cuestionado como parte del movimiento vegano.

A la vanguardia de la lucha por dejar de considerar a los animales como un commodity, la tendencia vegana se multiplicó en las grandes ciudades donde hay una gran masa de consumo, y en poco tiempo se volvió mainstream. Gracias al impulso del veganismo, el hecho de dejar de lado los alimentos de origen animal favoreció el crecimiento de un sector comercial abocado al desarrollo de ingredientes y platos plant-based.

Para cocineros y comensales, mantenerse firme en el cambio alimentario puede ser un desafío cotidiano, sobre todo en países como Argentina donde muchos siguen considerando que una comida sin carne no es comida.

La gastronomía de muchos lugares gira en torno a los productos de origen animal, y esto se ve reflejado en todo tipo de preparaciones saladas y dulces.

Cambiar esto es como tener que derribar una cultura culinaria, hay que crear opciones que permitan reemplazar los ingredientes animales por sus variantes veganas y a partir de ahí se puede construir una gastronomía diferente.

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En pro de una nutrición más consciente y saludable, son muchos los que se encaminan a hacer un cambio rotundo en la alimentación como es el veganismo, aunque son pocos los que logran mantener esta conducta.

La clave del éxito o del fracaso, según cómo se lo mire, depende en gran parte de la gratificación y el placer de comer. En este cambio de paradigma alimentario, muchos cocineros se arremangaron para hacerse cargo del desafío sensorial, explotando al máximo su creatividad y capacidad innovativa.

El pretexto de que la comida vegana no es rica ya no tiene sentido, hay muchísimas opciones para probar que incluso superan a las versiones que se hacen utilizando ingredientes de procedencia animal.

De hecho, hay toda una rama de la gastronomía vegana que está floreciendo y que atrae a un público que se sorprende y que se da cuenta que les gusta más.

Las opciones veganas son cada día más variadas, desde ingredientes simples que se pueden adoptar fácilmente a la vida cotidiana, como leches vegan, hasta propuestas de alta gastronomía en restaurantes con estrellas Michelin. Más aún, este público conquistado por el paladar quiere aprender recetas veganas, y es por eso que las escuelas de cocina también empezaron a brindar cursos de enseñanza en artes culinarias plant-based.

La Industria y el Veganismo

Como sucede siempre, la industria alimentaria no se queda afuera y aprovecha el auge vegano para llenar las góndolas de productos con etiquetas cargadas de color verde y que terminan siendo bastante dudosos.

Adoptar la conducta vegana que deja de lado el sufrimiento animal como una de sus premisas es un acto loable, pero hay que mantener los ojos bien abiertos.

Como consumidor, el ser humano suele ser bastante fácil de convencer, mientras que el agronegocio y la industria alimentaria es muy hábil a la hora de engañar, incluso a los veganos.

No es suficiente con elegir un producto vegano sobre uno de origen animal, tenemos que mirar el panorama completo y empezar a cuestionar la procedencia de lo que compramos.

Tenemos que conocer las condiciones en las que se cultiva el alimento que compramos, el impacto ambiental que genera, los recursos que consume y el daño ecológico producido por la destrucción de bosques nativos, con toda la biodiversidad de especies animales y vegetales que éstos albergan. Evaluar estos aspectos es una condición indispensable para que la alimentación vegana pueda ser sustentable a largo plazo y no se transforme en un nuevo problema para las generaciones futuras.